Cuenta una leyenda que Mayáhuel era una hermosa joven que vivía con su abuela, una tzintzimitl (las tzitzimime eran estrellas que intentaban impedir que saliera el sol). Una vez, Quetzalcoátl la convenció para que bajase a la tierra para amarse convertidos en las ramas de un árbol bifurcado. Cuando su abuela se despertó y no vio a Mayáhuel, llamó a otras tzitzimime para que bajasen a la tierra para ayudarle a buscarla. Cuando se acercaban el árbol se separó en dos y la abuela, descubrió a su nieta como una rama, la despedazó y dejó los restos para que los devorara otra tzintzímitl. Sin embargo la rama en que se había convertido Quetzacóatl permaneció intacta. Cuando se alejaron, la deidad tomó los restos de la joven virgen y los enterró. De ello brotó la planta del maguey de la que se extrae el pulque, usado en las ceremonias como bebida ritual y ofrenda para los dioses. Así, Mayáhuel se convirtió en diosa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario